Esta es una cuestión muy popular, que no siempre es acertada. Los ojos azules no tienen por qué ser estrictamente más sensibles a la luz intensa, como al sol, en realidad esto es independiente al color de ojos. El motivo se encuentra en la parte interior del ojo:
La luz entra por la pupila, la cual se abre o se cierra según el nivel de luz ambiente, permitiendo mayor o menor paso de luz, independientemente del color de iris. La cuestión está en las células que captan la luz y la transforman en impulsos nerviosos, los fotoreceptores. Mediante pigmentos, estos absorben los distintos colores de la luz.
Dependiendo de estos pigmentos, los fotoreceptores pueden absorber demasiada luz como para causar molestia al individuo. Y esta circunstancia se puede dar en cualquier persona con cualquier color de ojos. Sí es cierto que este «exceso de absorción» de luz se suele dar con más frecuencia en personas de ojos claros, ya que los tonos claros se producen por una acumulación menor de melanina en el iris.
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