Eso de ir paseando por la calle, cerca de la hora de comer, y encontrarte con un apetitoso olor a carne a la barbacoa… ¡Te dan ganas de comer sí o sí!
Esta técnica de hacerse con el consumidor, no solo por la vista y el oido, sino también por el olfato. Aquí tenemos un curioso ejemplo del supermercado Bloom (Mooresville, EEUU), que plantó una valla publicitaria en esta ciudad, con forma de tenedor pinchando un bistec y patatas fritas, para que los transeuntes quedaran seducidos por el incitante olor a carne a la brasa que despedía. La valla publicitaria soltaba su fragancia entre las 7 y las 10 de mañana y las 4 y las 7 de tarde, las horas con mayor afluencia de público en el supermercado.
La campaña fue una creación de Scent Air, una agencia especializada en marketing aromático, que solía trabajar en interiores. Fue esta campaña la que estrenó a Scent Air en exteriores.
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