Los microondas calientan los alimentos a través de ondas electromagnéticas. Estas son emitidas desde un generador, y dirigidas hacia un componente giratorio que las dispersa. Aunque las ondas van rebotando por toda la cavidad, dejan espacios «vacíos» donde no hay calor. Para que el alimento vaya pasando por todas las zonas de calor, se incluye el plato giratorio.
Los insectos no son tontos; se van a las zonas donde no hay calor puesto que no llegan ondas. Podrían estar horas con el microondas encendido sin que les pasara nada.
Más bacinerías
-
Las mejores fotos hechas con dron de 2017
-
La mejor recopilación de los «¿Tú eres tonto o…?»
-
Toca la canción de Mario Bros con chasquidos de dedos
-
Esculturas de animales hechas con cubiertos, verdaderas obras de arte
-
¿Quién está detrás de Callejeando Madrid?
-
Una gran panorámica del paisaje de Marte con visión de 360 grados
-
Así recicla Disney las animaciones de sus películas con la rotoscopia
-
Así funciona una página web en internet
